viernes, 6 de julio de 2012

Ranura




Te has vuelto la ranura de donde brota el perfume más fresco, oscilando entre lo no tenido y lo eterno, eres la ranura en la cual paso mis manos pretendiendo beber de tu encanto igual si fueses agua con destellos llenantes de alegría. Eres la ranura de donde dejo filtrar mi amor, y lo destilas con aventura y ternura. Eres la ranura de donde no temo al asomo o a la caída, mas todo lo contrario deseo perderme en el abismo de aquel sobre encanto de sueños desvariados, llenos de estaciones coloridas,  donde vuelcas a animal palmípedo cual cisne con plumas elegantes de soltura radiante que temo acariciar, pero me substrae irremediable a su sueño de ave, y veo en ti la inocencia inalcanzable de otros seres disconformes, son tus alas a quienes mejor comandas en abrazos diseñados de consuelo y de confort.
En las noches vuelves hacer ranura en la que me siento a mirar las estrellas en espera de una estrella fugaz, viene entonces el momento en que la luna me sonríe como le sonríe al mar, y tú me dejas estar posada en ti, ahí de donde hayo mi descanso, sin querer me quedo dormida y de a poco me lanzo en aquella ranura atmosférica de planetas desconocidos, donde me quedo sin respiros, me invade de golpe un fulgor extraño, de sus alrededores las piedras despiden un aroma a fresas, ah! que ranura tan más bella y tan más inexistente, su extrañeza me saca una sonrisa y una promesa, tomo de sus esquinas uno de sus frutos, al morderle su sabor me transporta a la tranquilidad y al sumergimiento en sueños de peces... y se dibuja en mi mente con los ojos cerrados el amor de un cisne, tu amor.




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